Globalización 2.0: ¿Pueden Estados Unidos y la UE distanciarse realmente de China?

Globalización 2.0: ¿Pueden Estados Unidos y la UE distanciarse realmente de China?

Redacción ‘MS’- Solunion comparte un informe de uno de sus accionistas, Allianz Trade, sobre cómo la globalización está evolucionando y las crecientes tensiones geopolíticas están empujando a EE. UU. y Europa a reducir su dependencia de China: “Globalización 2.0: ¿Pueden Estados Unidos y la UE distanciarse realmente de China?”.

A continuación se presentan las principales conclusiones:

  • La globalización está evolucionando, no decayendo, pero las recientes crisis han hecho que se cuestione la estructura de las cadenas de suministro mundiales y la exposición a proveedores no alineados a nivel geopolítico. La apertura comercial del mundo se ha estado estabilizando desde 2008, sin mostrar una clara tendencia a la baja. No obstante esta tendencia general oculta la creciente divergencia entre regiones, con una mayor integración regional en Asia-Pacífico y África (más débil en Europa y América), así como el desarrollo de ciertas tecnologías y sectores. Al mismo tiempo, las crecientes tensiones geopolíticas están presionando a Estados Unidos y a Europa hacía una reducción de su dependencia de China. De hecho, desde 2018 y a raíz de la guerra comercial, el país asiático ya empezó a perder cuota de mercado en las importaciones estadounidenses, en parte en beneficio de los competidores asiáticos.
  • Los sectores más globalizados son la informática y las telecomunicaciones, la electrónica, los equipos domésticos, los metales, los automóviles y los equipos de transporte, los productos químicos y la maquinaria y los equipos; y la mayoría de ellos presentan una fuerte exposición a China. En su conjunto, representan más del 50% del comercio mundial. El suministro de China al resto del mundo oscila entre el 6% (en el caso de los automóviles y equipos de transporte) y el 27% (en el caso de la informática y las telecomunicaciones, la electrónica y los equipos domésticos) de la producción mundial de estos sectores.
  • Asimismo, cabe destacar que China es un proveedor crítico para 276 categorías de productos en Estados Unidos y para 141 en la UE. En cambio, EE. UU. tiene un papel fundamental como proveedor de China para tan sólo 22 tipos de bienes y la UE para 188. Por lo tanto, en un escenario extremo en el que las relaciones comerciales entre EE. UU. y China, y entre la UE y China se interrumpieran por completo, EE. UU. y Europa saldrían más perjudicados. La pérdida de suministros críticos costaría el 1,3% del PIB para EE. UU. y el 0,5% del PIB para la UE, pero para China tan solo el 0,3% del PIB. Hay que tener en cuenta que, en fechas tan recientes como en el año 2018, la dependencia crítica de EE. UU. con respecto a China era aproximadamente la mitad de la actual (0,7% del PIB frente al 1,3%).
  • México, Corea del Sur, Japón, Vietnam, Indonesia, Brasil y Malasia podrían ser los mejor posicionados como «candidatos al friendshoring» para estrechar las relaciones comerciales con EE. UU. y la UE. Sin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea también podrían tratar de aumentar la cooperación comercial bilateral. En lo que respecta a los 300 tipos de bienes, la UE aparece como el proveedor crítico más frecuente para EE. UU. Pero si analizamos el volumen de las importaciones, estos suministros representan sólo el 4% del total de EE. UU. mientras que las importaciones de EE.UU. de China suponen casi el 10%. Un acuerdo de libre comercio podría ser una opción para solventar esta brecha, especialmente porque la dependencia de la UE hacia EE.UU. es cada vez mayor en lo que respecta al suministro de energía (petróleo y gas).