Redacción ‘MS’- A pesar de los muchos y variados esfuerzos por avanzar en su prevención, diagnóstico y tratamiento, el cáncer de páncreas sigue siendo una de las ‘bestias negras’ de la medicina moderna. Por este motivo, cada año, la Coalición Mundial del Cáncer de Páncreas recuerda globalmente la necesidad de continuar avanzando en la lucha contra esta neoplasia tan mortal a través del Día Mundial del Cáncer de Páncreas, que este año se conmemora el 21 de noviembre.
Así lo detalla IMQ a través de un reciente comunicado.
En Euskadi, la letalidad de este tumor no para de crecer. «En el País Vasco hemos pasado de las 211 muertes registradas en el año 1999, a 475 defunciones en 2023, con un crecimiento moderado pero constante a través de los años», explica la Dra. Clara Eíto, coordinadora del Instituto Oncológico de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.
Durante este tiempo, el porcentaje de hombres y mujeres que fallecen por este tipo de tumores «se ha mantenido estable, con cifras cercanas al 50%». En la distribución por territorios históricos, «el año pasado se produjeron 55 muertes por cáncer de páncreas en Araba/Álava, 237 en Bizkaia y 183 en Gipuzkoa. Aunque en números absolutos Bizkaia es el territorio donde más óbitos se registran, Gipuzkoa es la provincia donde más muertes se dan en proporción a la población», apunta la Dra. Eíto.
El cáncer de páncreas es el decimosegundo tipo de cáncer más frecuente en todo el mundo, pero es la tercera causa de muerte por cáncer de media en los países con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) muy alto. En España murieron en 2023 por cáncer de páncreas 8.111 personas.
En relación a la incidencia de esta patología, «se incrementa con la edad. De hecho, el 80% de los pacientes son diagnosticados a partir de los 60 años en adelante».
«La mayor parte de los tumores malignos del páncreas, alrededor de un 90%, son adenocarcinomas ductales. Se trata de un tumor con un pronóstico que, desgraciadamente hoy, sigue siendo malo», admite la especialista de IMQ.
De hecho, este tipo de neoplasia presenta tasas de supervivencia global inferiores al 20% doce meses después diagnóstico. A los cinco años tras el diagnóstico, este porcentaje desciende hasta rondar el 5%. «La causa se encuentra, en buena medida, en una diseminación vascular, linfática y perineural precoz. Esto da como resultado el que la mayor parte de los pacientes, alrededor del 85%, tengan la enfermedad diseminada en el momento del diagnóstico. Esta dispersión de las células tumorales por el organismo provoca que la curación del cáncer sea muy poco probable y obliga a recurrir a tratamientos paliativos para mantener en la medida de lo posible la calidad de vida del paciente».
Únicamente un porcentaje menor de los cánceres de páncreas, entre el 15 y el 20%, son resecables, pudiendo ser operados mediante cirugías «de gran complejidad y morbilidad, y de tratamientos adyuvantes o neoadyuvantes con quimioterapia y radioterapia», añade la Dra. Eíto.
Síntomas
Los pacientes con cáncer de páncreas señalan, como síntomas más frecuentes, el dolor abdominal, ictericia (coloración amarilla de la piel y las mucosas, debida a un incremento de pigmentos biliares en la sangre) y pérdida de peso. Sin embargo, muchos de estos síntomas son comunes a otras enfermedades, lo que provoca dificultad en el diagnóstico y una mayor duración del tiempo necesario para obtenerlo en muchos casos.
Los síntomas de los pacientes con cáncer de páncreas «son muy inespecíficos. Por ello, dada la complejidad del diagnóstico y del tratamiento de estos pacientes, y la necesidad de atención especializada de manera constante para un correcto manejo, es indispensable la participación de equipos multidisciplinares altamente especializados, bien coordinados y con experiencia», añade la especialista de IMQ.
Causas
Tal y como se recoge en el documento Protocolo de actuación para el manejo del paciente con adenocarcinoma de páncreas, sigue sin conocerse el origen de esta neoplasia, existiendo, no obstante ciertos grupos de riesgo, como la exposición laboral a compuestos de la industria petroquímica, compuestos organoclorados, diabetes de reciente inicio especialmente a partir de los 60 años de edad, pancreatitis crónica, pancreatitis tropical calcificante, neoplasia intraductal mucinosa, agregación familiar de tumores pancreáticos y los síndromes hereditarios de alta penetrancia asociados al cáncer de páncreas (cáncer de colon hereditario no polipósico, cáncer de mama y ovario hereditario asociado al gen BRCA, cáncer de páncreas familiar, pancreatitis hereditaria y fibrosis quística, entre otros).